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Un Panhard Levassor de 1881


Cuando a finales del siglo XIX comenzaron a circular por los caminos de esta península aquellos artilugios denominados automóviles, nada hacia sospechar la magnitud y popularidad que alcanzaría, tan solo unas décadas mas tarde, este nuevo medio de transporte. Unos por miedo ó desconocimiento y otros por la imposibilidad económica de adquirir uno de ellos, lo cierto es que el mercado del automóvil en sus comienzos, era insignificante. Los primeros privilegiados poseedores de un automóvil en España pertenecían a las clases más acomodadas, burgueses ó ricos comerciantes eran los únicos que podían permitirse semejante lujo. Las primeras unidades que circularon por aquel entonces no disponían de ninguna placa identificativa, ni distintivo, que diera alguna pista sobre su procedencia ó dueño, por lo que en muchos casos los accidentes causados por la imprudencia y temeridad del conductor quedaban impunes ante la justicia. La legislación vigente de la época así como las infraestructuras urbanísticas tuvieron también que adaptarse al nuevo invento, ya que en tan solo una década el ver circular un automóvil por las grandes ciudades pasó de ser una rareza a convertirse en algo habitual. Pero… ¿Qué automóvil fue el primero en circular por España? Tras consultar distintas fuentes, no hay una respuesta absoluta, ni fecha, ni modelo, ni propietario. Si descartamos la incipiente y efímera industria automotriz basada en los motores a vapor ó eléctricos, parece ser que el primer automóvil que llego con motor de gasolina a España fue en 1881, importado de Francia, un Panhard Levassor que comenzó a circular por tierras asturianas.

Cartel publicitario del automóvil Clément en España

Debido a la inexistencia de fabricantes nacionales, el país vecino se convirtió en el principal proveedor del nuevo invento. Hasta 1900 no se había matriculado ningún vehículo en nuestro país, ya que hasta entonces no existía legislación alguna para ello. La primera matrícula de la que se tiene constancia data del 31 de Octubre de 1900 y corresponde a un “Clément”, propiedad de Josép Sureda, del barrio de Santa Catalina en Palma de Mallorca. Ese mismo año se matricularon otros tres coches, uno también en  Mallorca y dos más en Cáceres y Salamanca. Desde entonces el parque automovilístico no ha dejado de crecer lo que lo ha llevado a sucesivos cambios en cuanto a normativas. En un principio y hasta 1907 cada vehículo disponía de una doble numeración, la del Ayuntamiento con la que podía circular por el municipio y otro distintivo del Gobierno Civil que ampliaba así los limites hasta la provincia.  Mientras que en 1900 ya se comenzaban a matricular vehículos en algunas provincias, en otras tardó algunos años. La más tardía en la península fue Huelva, cuya primera matriculación data del año 1912. El 24 de Mayo de 1907 se unifican las matrículas quedando anuladas las municipales y designando dos ó tres letras según la provincia. En ese año el parque automovilístico se sitúa en algo más de 1000 unidades. Aún con esta norma ya funcionando, se podían producir hechos como el que en algunas provincias no existiera el nº 13 -por pura superstición- ó la duplicidad de matrículas, como el caso de BalearesBadajoz, que se empleaba BA para ambos casos. La mezcla entre el primer y el segundo sistema y sus errores llevo a una primera corrección del reglamento de 1907, en Julio de 1918 y en el que además se incorporan las siglas ME para CeutaMelilla.

Histórica foto en la que se ve el Clement matrícula PM-1 circulando en Palma

Poco a poco el uso del automóvil se iba extendiendo por el territorio nacional, en las grandes ciudades la mezcla entre vehículos de tracción a motor de la clase más pudiente, las bicicletas de la clase media y los carros tirados por mulas o caballos para las más populares, se mantuvo hasta la década de los 40. Una nueva modificación se produciría el 16 de Junio de 1926 con la aparición del Reglamento para la Circulación de Vehículos con Motor Mecánico, en el que desaparecen definitivamente las tres letras de las placas, pasando todas como máximo a dos, las cuales identifican la provincia en la que el vehículo esta matriculado seguido de seis números. Con la llegada de los primeros utilitarios accesibles para la clase media este sistema tuvo que ser modificado de nuevo en 1971 ya que se estaba agotando en ciudades como Madrid y Barcelona. Con el Decreto 2046/1971 del 13 de Agosto se impusieron grandes cambios en el Código de la Circulación en cuanto a seguridad y la obligatoriedad del uso de elementos mecánicos en los coches que hoy en día nos parece impensable que un coche pudiera circular sin ellos -como es el caso del limpia parabrisas- también se incluía el nuevo sistema de matriculación en ese decreto.

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